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EL SECRETO OSCURO DEL INSTITUTO ESTRADA: DOS ESTUDIANTES DESAPARECIDOS Y UNA DEUDA HISTÓRICA QUE SIGUE SIN SALDARSE

Norberto Torres y Carlos Souto compartieron aulas en Capilla del Señor antes de ser secuestrados por la dictadura.

EL SECRETO OSCURO DEL INSTITUTO ESTRADA: DOS ESTUDIANTES DESAPARECIDOS Y UNA DEUDA HISTÓRICA QUE SIGUE SIN SALDARSE

Norberto Torres y Carlos Souto compartieron aulas en Capilla del Señor antes de ser secuestrados por la dictadura.

En las vísperas de un nuevo Día de la Memoria, Verdad y Justicia, el silencio vuelve a pesar sobre una de las instituciones educativas más tradicionales de Capilla del Señor. El Instituto José Manuel Estrada carga con una historia que durante décadas se intentó omitir: entre sus bancos se sentaron Norberto Torres y Carlos Daniel Souto, dos jóvenes cuyas vidas fueron truncadas por el terrorismo de Estado.

El caso de Carlos Daniel Souto, nacido el 21 de agosto de 1956, es una pieza clave en el rompecabezas del horror en la zona. Souto era un militante comprometido y estudiante en Capilla, hasta que fue secuestrado y trasladado al centro clandestino de detención que funcionaba en Campo de Mayo. Tras años de impunidad, su caso encontró un cierre judicial histórico en la causa conocida como "Campo de Mayo III".

En dicha sentencia, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1 de San Martín condenó a figuras emblemáticas de la represión. Entre los imputados por los crímenes que incluyeron a Souto se encuentran el ex comisario bonaerense Luis Abelardo Patti y el multicondenado Santiago Omar Riveros. La justicia determinó que los delitos cometidos fueron crímenes de lesa humanidad, imponiendo penas de prisión perpetua para los máximos responsables de la zona de defensa IV.

Sin embargo, mientras la Justicia Federal avanzaba, en Exaltación de la Cruz la reparación simbólica quedó a mitad de camino. En el año 2021, el Honorable Concejo Deliberante aprobó la Ordenanza N° 2750/21, la cual en su Artículo 5° expresa que el cuerpo "ve con agrado que el Instituto José Manuel Estrada realice un homenaje colocando una placa como recordatorio a Carlos Souto y Norberto Torres".

A tres años de aquella resolución, el mármol sigue vacío. El homenaje pedido por los representantes del pueblo nunca se concretó en el edificio escolar. Mientras la distinción "Norberto Torres" ya es un sello de ética en el distrito, y su historia en Los Cardales resiste incluso actos de vandalismo, el Estrada mantiene una deuda pendiente con sus propios alumnos. A medio siglo del golpe, la pregunta sigue flotando en los pasillos: ¿Por qué el colegio aún no recuerda a quienes le fueron arrebatados?

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