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Juan Carlos Allegri, tras las huellas del desarrollo de Los Cardales: “Empezamos repartiendo materiales en carros a caballo y hoy somos parte de la historia del pueblo”

Nació en 1945 como un almacén de ramos generales en una casona centenaria. Con el paso de las décadas, Corralón Allegri se convirtió en el termómetro de la expansión edilicia local.

Juan Carlos Allegri, tras las huellas del desarrollo de Los Cardales: “Empezamos repartiendo materiales en carros a caballo y hoy somos parte de la historia del pueblo”

Nació en 1945 como un almacén de ramos generales en una casona centenaria. Con el paso de las décadas, Corralón Allegri se convirtió en el termómetro de la expansión edilicia local.

La historia de Los Cardales se cuenta a través de sus vecinos y de los comercios emblemáticos que vieron nacer y crecer a la localidad. Uno de esos pilares fundamentales es Corralón Allegri, una firma familiar que nació a mediados del siglo XX en una de las primeras construcciones del pueblo y que, con el correr de los años, mutó de almacén de ramos generales a referente indiscutido de la construcción.

Fachada antigua de Materiales Los Cardales

Encabezado por Juan Carlos Allegri, quien hoy lleva adelante la firma junto a sus hijos Florencia y Fernando, el negocio es testigo directo de la mutación del paisaje urbano: desde aquellas calles de tierra donde los repartos se hacían a tracción a sangre hasta el boom inmobiliario y la consolidación de nuevos barrios. En un mano a mano exclusivo con La Gaceta de Exaltación, un repaso por los recuerdos, el esfuerzo de generaciones y el lazo inquebrantable con la comunidad.

—Los inicios del proyecto: ¿Cómo y en qué contexto nació Corralón Allegri en Los Cardales, y qué recuerdos guarda de aquellos primeros años levantando el negocio familiar?

—La historia de Corralón Allegri comienza en 1945, cuando mi papá y dos de sus hermanos llegaron a Los Cardales y se instalarían en esta casa, que había sido construida en 1905 y era una de las primeras del pueblo. En aquel entonces había apenas tres o cuatro casas en Cardales. Ellos comenzaron con un almacén de ramos generales, donde también se comercializaba forraje. Con el paso de los años, la venta de materiales para la construcción fue tomando cada vez más importancia, hasta que alrededor de 1978 el negocio fue dejando atrás el almacén y se transformó en lo que hoy conocemos como Corralón Allegri, dedicado formalmente a la comercialización de materiales de construcción.

 

—La postal del Cardales de ayer: Para quienes conocen el pueblo desde hace décadas, ¿cómo era la vida cotidiana y el movimiento en Cardales en esos tiempos comparado con la dinámica de hoy?

—Los Cardales de aquellos años era muy distinto al pueblo que conocemos hoy. Había muy pocas casas y las calles eran de tierra. Todo se hacía de una manera mucho más manual. No existían las máquinas que tenemos hoy para cargar y descargar materiales, por lo que todo requería mucho más esfuerzo. Los repartos, por ejemplo, se hacían con carros tirados por caballos y recorríamos las calles de tierra para llegar hasta cada lugar. Con el tiempo fueron llegando las máquinas, mejoraron los caminos y el trabajo se fue haciendo más fácil. Después llegó el gran crecimiento de la zona.

La fachada actual

—El termómetro del desarrollo local: El rubro de los materiales de construcción suele reflejar de primera mano la transformación de una comunidad. Desde su perspectiva, ¿cómo observa la expansión actual de Los Cardales, la llegada de nuevos vecinos y los cambios en el paisaje urbano?

—La gente de Cardales siempre nos acompañó y confió en nosotros, pero el gran boom de la construcción también llegó con mucha gente de afuera que eligió el pueblo porque le gustaban sus alrededores y la tranquilidad del lugar. Muchos comenzaron construyendo una casa de fin de semana y, con el tiempo, varios de esos mismos vecinos decidieron quedarse a vivir de manera permanente. La llegada de nuevos barrios y de nuevas familias generó muchísimo trabajo y cambió por completo la fisonomía de la localidad.

—Vínculos e historias de vida: A lo largo de estos años habrán pasado generaciones de una misma familia a buscar materiales para hacer su casa. ¿Qué anécdota o cliente recurrente le quedó grabado como símbolo del esfuerzo y del vínculo con el vecino?

—Más que una anécdota puntual, lo más lindo de todos estos años fue ver pasar generaciones de una misma familia por el corralón. Ver a los padres que venían a comprar para construir su casa y, con el tiempo, recibir a sus hijos y hasta a sus nietos para llevar adelante sus propios proyectos. Eso es algo que valoramos muchísimo, porque habla del vínculo y de la confianza que se fue construyendo durante tantos años con nuestros vecinos. Para nosotros, acompañar a las familias en distintos momentos de sus vidas y ser parte de la construcción de sus casas y sus proyectos es, sin duda, una de las cosas más lindas de esta historia.

—Mensaje para la comunidad: Si tuviera que dedicarle unas palabras a la gente de Los Cardales que confió y acompañó la trayectoria de la firma durante todo este tiempo, ¿cuál sería su mensaje?

—Quiero agradecer a todos los que durante tantos años confiaron en nosotros y nos eligieron. La gente de Cardales siempre nos acompañó y nos ayudó a crecer. Fueron muchísimas familias y generaciones las que pasaron por el corralón y confiaron en nosotros para llevar adelante sus proyectos. Nosotros siempre tratamos de poner todo de nuestra parte para poder atenderlos de la mejor manera y acompañarlos en cada etapa. Después de tantos años, lo más lindo es saber que fuimos y seguimos siendo parte de la historia de Los Cardales. Por eso, simplemente, gracias a todos los que confiaron en nosotros y nos acompañaron durante todo este camino.

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