
Giro en la causa Maduro: EE.UU. admite que el "Cártel de los Soles" no es una organización formal
Tras la captura de Nicolás Maduro, el Departamento de Justicia reescribió la acusación.
El Departamento de Justicia de los Estados Unidos realizó una modificación clave en la acusación contra el presidente venezolano Nicolás Maduro, quien ya se encuentra bajo custodia estadounidense. La fiscalía se retractó de la afirmación de que el mandatario lideraba una organización formal de narcotráfico conocida como el "Cártel de los Soles".
Si bien la justicia norteamericana mantiene los cargos por conspiración para el narcotráfico contra Maduro, la nueva acusación presentada tras su captura abandona la teoría de una estructura jerárquica tradicional. En su lugar, el texto revisado describe un "sistema clientelar" y una "cultura de corrupción" que involucra a funcionarios civiles y militares, alimentada por dinero ilícito.
Un cambio de narrativa La acusación original de 2020 mencionaba al "Cártel de los Soles" en 32 oportunidades. El nuevo documento apenas lo cita dos veces, aclarando que se trata de un término coloquial para referirse a la insignia que portan los altos mandos militares venezolanos, y no a una marca criminal consolidada.
Expertos en seguridad latinoamericana, como Elizabeth Dickinson del International Crisis Group, señalaron que esta nueva descripción es "exactamente fiel a la realidad", a diferencia de la versión anterior que buscaba equiparar la corrupción estatal con el funcionamiento de un cártel de drogas convencional.
Contradicciones internas Este cambio legal pone en jaque la estrategia discursiva de la Casa Blanca. El Secretario de Estado, Marco Rubio, continúa refiriéndose públicamente al "Cártel de los Soles" como una organización terrorista real, insistiendo en una narrativa que los propios fiscales han decidido suavizar en los papeles para ajustarse a las pruebas.
Asimismo, la nueva presentación judicial intenta vincular a Maduro con la banda criminal "Tren de Aragua", una conexión que analistas internacionales consideran débil y que la propia comunidad de inteligencia de EE.UU. había desestimado anteriormente.