
50 AÑOS DE LA DESAPARICIÓN DE NORBERTO TORRES: LA HISTORIA DEL ESTUDIANTE DE CARDALES QUE PUEBLO CHICO NO PUDO BORRAR
Tocaba temas de Sui Generis, leía a Cardenal y soñaba con un mundo más justo mientras viajaba todos los días en tren a la secundaria en Capilla del Señor. Cinco décadas después, las aulas, la memoria comunitaria y las políticas públicas locales reconstruyen la trama del único desaparecido registrado en el distrito.
Este 10 de agosto se cumplen 50 años del secuestro y desaparición forzada de Norberto Adolfo Torres. Aquella madrugada de 1976, un grupo de hombres uniformados irrumpió en la vivienda familiar de la calle Buenos Aires 350, en Los Cardales, maniató a su padre dentro de un armario y se llevó al adolescente de 17 años que se había refugiado en el sótano. Fue la última vez que se supo de él.

Durante más de tres décadas, Exaltación de la Cruz pareció ampararse en el mito del “acá no pasó nada”. Sin embargo, la reconstrucción histórica impulsada a partir de investigaciones escolares, archivos documentales y el testimonio de vecinos, familiares y compañeros de militancia permitió devolverle la identidad a un joven que el terrorismo de Estado intentó borrar.
Un estudiante con sueños de transformación
Norberto Torres nació el 1º de julio de 1959. Hijo de Tomasa Sosa y Héctor Adolfo Torres, vivió una infancia atravesada por complejas dinámicas familiares. Tras la separación de sus padres y un período de crianza junto a sus tíos en San Fernando, regresó a Los Cardales, donde creció junto a su padre y Lidia Heluane, la mujer que, según recuerdan amigos y vecinos, lo "buscó hasta debajo de las baldosas" tras su desaparición.

Quienes lo conocieron en las calles de Cardales o en los pasillos del Instituto José Manuel Estrada de Capilla del Señor —adonde viajaba a diario en el tren de la línea Mitre— lo recuerdan como un joven de carácter introvertido pero con un profundo sentido del humor. Le gustaba sacar temas de Sui Generis y Los Jaivas en la guitarra, leía poesía y se interesaba por las problemáticas sociales de su tiempo.
Hacia 1976, Norberto encauzaba sus inquietudes políticas en la Juventud Guevarista, espacio vinculado al PRT. Junto a compañeros como Carlos Daniel Souto —estudiante del mismo instituto secuestrado el mismo 10 de agosto en la estación de Garín—, Torres formaba parte de esa generación de secundarios comprometidos con la transformación social.
La reconstrucción del pasado desde las aulas y el municipio
El silencio en torno al caso comenzó a resquebrajarse en 2003, cuando estudiantes de la Escuela de Educación Secundaria N° 1 de Los Cardales rescataron su figura en el marco del programa Jóvenes y Memoria. Aquel primer documental, titulado La memoria no desaparece, sembró una semilla que floreció años más tarde.
A partir de 2012, el proceso de reparación simbólica cobró un impulso decisivo:
- Centro de Estudiantes “Movimiento Estudiantil de Igualdad y Compromiso” (2012): Un grupo de estudiantes del Centro de Estudiantes de la Escuela “14 de Septiembre” N°1 de Los Cardales recuperan los vídeos grabados en el 2003 que habían desaparecido del colegio.
- Baldosa por la Memoria (2017): Se emplazó junto a la estación de trenes de Los Cardales en un acto que marcó un hito en el espacio público local.
- Agrupación Estudiantil: Estudiantes secundarios del distrito bautizaron la organización transversal de centros de estudiantes con el nombre Norberto Torres.
- Creación del Área de Derechos Humanos (2020): Por primera vez en la historia del municipio de Exaltación de la Cruz, la gestión local institucionalizó un área específica para promover políticas de Memoria, Verdad y Justicia.
- Marca de Memoria en la Estación (2021): Se instaló una placa en el andén donde Norberto esperaba el tren cada mañana para ir a la escuela.
- Distinción Norberto Torres: Creada por el HCD para reconocer el compromiso ético con los Derechos Humanos, entregada a figuras como León Gieco, el fiscal Pablo Parenti y los docentes pioneros en la reconstrucción del caso.
Reparación histórica y legado
Los avances de los últimos años no solo permitieron rectificar el padrón electoral para consignar su condición de “Elector ausente por desaparición forzada”, sino que impulsaron la toma de muestra genética ante el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) por parte de su hermano, Héctor Torres, en 2024.
Actualmente, las autoridades educativas provinciales y distritales trabajan en la restauración del legajo escolar de Norberto Torres y Carlos Daniel Souto en el Instituto Estrada, donde hasta hoy figuraban administrativamente como "libres por inasistencias" desde aquel trágico agosto de 1976.
A medio siglo de su secuestro, la historia de Norberto Torres ya no pertenece al olvido. Se enseña en los colegios, habita las plazas del pueblo y le recuerda a toda la comunidad de Exaltación de la Cruz que la memoria colectiva es la única garantía para el Nunca Más